martes, 16 de febrero de 2016

HOLA HERMANO, SOY ASPERGER


Hola, escribo hoy para informarte que tengo Síndrome de Asperger. Suena extraño, lo sé…Ni yo misma lo supe sino hasta hace unos años, pero es así. Saberlo me ayudó a comprender muchas cosas, que espero tú ahora comprendas como yo, y lo aceptes.

Recuerda todos ésos momentos, en los cuales te parecí extraña, pero como me quieres, y soy tu hermana mayor, lo sobrellevabas. Y resulta que tenías razón, soy diferente, aunque en su tiempo creí que los extraños eran todas las demás personas, que vivía en un mundo donde yo tenía la razón y los otros estaban errados.

Me desagradan muchas circunstancias: los gritos, la luz de los bombillos en el día, ruidos estruendosos, las puertas abiertas, que me toquen, que me saluden con besos, que no me crean cuando explico algo a mi manera, tocar algo o tomarlo con las manos sin tener como lavarme luego, lugares donde hay muchas personas reunidas, el color amarillo, que no me presten atención, sentarme en la poceta, bailar con alguien, el egoísmo de algunos, deportes de grupo, viajar en autobús sentada del lado del pasillo, tomar agua en otra casa, comer en la calle o parada, que se irrespeten los horarios, etc.

Igualmente debo decirte lo que me agrada: el silencio, cerrar las puertas, las luces apagadas durante el día, lavarme las manos siempre que se pueda o usar antibacterial, rezar, escuchar a los demás y ayudarlos a resolver problemas, tratar de dar los mejores argumentos para demostrar que tengo la razón en algunas discusiones, cantar en la ducha o en la casa, admirar las flores y los árboles, exclamar cuando veo algo nuevo o hermoso para mí, hablar en público imaginando que estoy sola, ver películas de familias con finales felices varias veces, leer muchos libros de autoayuda o novelas románticas, buscar el significado de cada nueva palabra que oiga o vea, aprender de cultura general y de avances científicos, compartir mis pertenencias con los demás, reuniones familiares, comer en la mesa junto a mis seres queridos, jugar con los niños y sus juguetes, sentarme al lado de la ventana al viajar en autobús, organizar itinerarios a seguir estrictamente, hablar en voz alta para que me entiendan, etc.

Sé que tú agregarías muchas otras cosas, y que viéndolas así, seguro te darás cuenta, como yo, que mi actitud es inapropiada en muchas ocasiones. Pero aunque he mejorado a lo largo de los años, y me he adaptado progresivamente al mundo, aún me siento como extraterrestre, con pocos amigos que aceptan o ignoran mis facetas, y sigo sin poder cambiarlas.

Lo lamento por todo lo que has vivido conmigo, las veces que fui insoportable, y agradezco infinitamente que me ames como soy, si bien desconoces el Síndrome de Asperger, o quieras creer que simplemente es mi personalidad.

Quiero explicarte esto, y que sepas que no quisiera ser Asperger, pero no puedo evitarlo. Y que todos los días doy gracias a Dios que tú no lo eres, y que me has acompañado en este largo camino incondicionalmente y me has enseñado que se puede transitar en este mundo siendo distinto, y que los demás son los que se pierden conocerme. TE AMO HERMANO…

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